
La Palabra de Dios, Simplificada
Estudios Mensuales
Septiembre, 2026.
En conclusión, el amor es lo más positivo que una persona puede manifestar en su vida cotidiana porque es como Dios se manifiesta con nosotros como ya lo hemos visto. Entonces, ¿cuál es el próximo camino para andar en nuestro encuentro con Dios? Al experimentar la verdad de la palabra de Dios, que Jesús nos detalló, nos damos cuenta de que la paz interna es lo esencial para vivir como cristianos. La paz interna cristiana depende en gran parte en entender la sabiduría de Dios y cómo la aplica hacia nosotros.
Lo primero es que la sabiduría de Dios es muy superior a la nuestra, no hay comparación. Al saber y aceptar este hecho entendemos que conocer la inmensidad de la sabiduría de Dios nos hace entender que Dios no nos va a dar una buena vida fuera de dolor, injusticia o amargura si estas circunstancias llegan en esta vida. Dios si la usará los dolores e injusticias para hacer el bien. Jesús nos aseguró que tendríamos aflicciones: Juan 16:33. Recuerden, Dios utilizará los pecados de este mundo para hacernos crecer cristianamente y siempre saldremos más cerca de Dios y en mejor situación, al encarar los problemas con Dios, porque Dios siempre trabaja para nuestro bien. Pensar que podemos solucionarlo todo nosotros solos es un gran error.
¿Qué garantiza que esto es así? Las promesas que hemos experimentado, leído y vivido por parte de Dios en esta vida sin entender cómo llegaron a nosotros. Esto incrementa nuestra fe. Entonces, la paz interna se apodera de nosotros y realizamos que el Espíritu Santo nos hace entender parte de la sabiduría de Dios pero, no en su totalidad. Al saber que al final de las difíciles experiencias, siempre salimos más atados a la paz interna que el Espíritu Santo nos da, no necesitamos razonamiento, nos basta con la paz interna. Nuestra curiosidad desaparece y es remplazada por la tranquilidad que sentimos, después de dichas malas experiencias. Nada remplaza los sentimientos pacíficos de nuestro interior.
“28Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haréis descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 12:28-30.
En el versículo 28, Jesús nos describe lo que nos ocupa o agota demasiado en este mundo y como resultado nos da la paz interna a través del descanso necesario. Desde el luego, este descanso incluye las injusticias que no nos afectan directamente a nuestra persona, pero que si nos disgustan que le pasen a los demás. Por eso oramos por ellos. La lección que debemos aprender de Él es la de ser manso y humilde, según el versículo 29.
¿Recuerdan de saludar a los que les disgustamos y hasta a nuestros enemigos aunque ellos no nos contesten? Esto es un buen ejemplo de humildad que nos enseña Jesús. Noten que el cambio se genera internamente en nuestras “almas”. Esto muestra carácter de ser “manso” o pacifico no de un carácter inflexible o violento. Esto enriquece a nuestras almas como preparación para llegar al cielo, mientras que es algo bueno que disfrutamos desde ahora en este mundo.
Su yugo “es fácil” nos dice Jesús es simple, o sea no complicado. Nos dice que es “ligera” o suave la carga y que no nos cuesta un desgaste físico o emocional. Pero, si analizamos más profundamente vemos con claridad que estos son atributos de la personalidad del mismo Jesús. Como ejemplo podemos leer como Jesús despachó a Judas Iscariote al declarar que este lo iba a entregar:
“Lo que vas a hacer, hazlo más pronto”. Juan 13:27.
Aquí no hay muestra de enojo, violencia o dificultad en resolver el problema. La solución de Jesús es una de no interrumpir el camino equivocado de aquel que está en su contra porque ha rechazado la salvación que tan fácilmente Jesús le ofreció una y otra vez en el nuevo testamento. Lo que escrito estaba se tenía que cumplir. Lo que nos llega a nuestras vidas tenemos que aceptarlo porque así lo ha decidido Dios para nuestro bien.
¿Cómo se preguntará usted, se logra tanta serenidad al despachar tan severa experiencia como la que vivo yo? Si, con la Gracia de Jesús. Gracia, la definimos como un favor o regalo, no merecido de Dios, pero Dios nos la da por amor. A lo mejor saludar a personas que no lo saludan, piense usted, no sea un acto merecido por dicha persona, pero en realidad al usted hacerlo muestra el verdadero carácter de un cristiano y eventualmente esto mandará un mensaje muy importante.
Como ya estudiamos, recibimos la Gracia de Dios por el Espíritu Santo al aceptar a Jesús como nuestro único salvador al Dios darnos a su único Hijo en la cruz. Jesús fue manso y esto implica “misericordia” que es una bondad amorosa de su parte. En nuestro caso es una bondad amigable al usted saludar a los que lo rechazan. Lo que usted logra con dicha conducta es su propio descanso para su alma. Primero, porque sabe que eventualmente su saludo reflejará la conducta de un cristiano. Segundo, porque es agradable el saber que tenemos la oportunidad que nos crece en fe y en el poder imitar la conducta de Jesús al usted representarlo aquí en este mundo.
La habilidad de humillarnos y desear ser manso nos alivia de exponernos a una carga constante negativa la cual no nos hace bien. Nos aleja del trabajo del Espíritu Santo en este mundo y es lo que menos deseamos como cristianos, en nuestro interior y en nuestra conducta pública. Mostremos amor siempre y cuando podamos.
Agosto, 2026.
Al dedicar tiempo para orar diariamente desarrollamos en nosotros dos potenciales de importante impacto en nuestras personalidades y nuestro desarrollo. El primero, los cambios que se expresan al nosotros incorporarnos diariamente en la sociedad en la cual pertenecemos: trabajo, estudios, deporte, etc. La segunda es sentir el impacto del Espíritu Santo en nuestro interior acompañándonos por el camino adecuado.
Mientras más oremos basándonos en lo que apliquemos de nuestras lecturas de la biblia, más se desarrolla nuestra relación con Dios, y por lo tanto, nuestro entendimiento del amor que nos hace falta sentir y comprender de parte de Dios, sin los cuales no podemos existir en paz. Fue en lo que nos asimilamos al ser creados a la imagen de Dios y es lo que nos une ahora al sentir la paz interna al buscar a Dios.
Entendemos que el pecado en nuestra naturaleza es una condición heredada de Adán y Eva, nacimos con el pecado. Al nivel personal, al pecar entendemos que podemos limitar nuestros pecados alejándonos de viejos caminos que nos hacen perder. Pero, a nivel hereditario, sabemos que solo la sangre de Jesucristo en la cruz nos limpia de la naturaleza pecaminosa con que nacimos. Por eso las promesas de Dios nos sirven para entender que siempre hay un bien por el cual progresar mientras caminamos hacia esa nueva vida.
Todo este transcurso se logra a través de la Gracia de Dios. No tenemos forma de pagarle a Dios por este bien, basado en Amor que Él nos ofrece entregando a su Hijo en la cruz y el sacrificio de Jesús ir a la cruz por nosotros, voluntariamente. Lo hizo porque le agradaba a su Padre y por nuestra salvación. Así tenemos que vivir nosotros, agradándole a Dios y por nuestra salvación al seguir los mandamientos y al ver un progreso positivo en nuestra conducta.
“1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado, para que la gracia abunde?” 2De ninguna manera. Porque los que hemos muertos al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?” Romanos 6:1-3.
La Gracia de Dios se ofreció y nos cubre eternamente porque siempre está disponible al pedirla y se pide creyendo en Jesucristo porque ese es nuestro bautismo, creer en la verdad que Jesús nos trajo a este mundo para enseñarnos la palabra.
“23Porque la paga del pecado es muerte, más la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 6:23.
Entonces concluimos que la oración con verdadera convicción de nuestras inquietudes nos llevan a incorporarnos más profundamente en la conducta apropiada para agradar a Dios. Además, la oración nos ayuda a asimilarnos a la conducta de Jesús y así dándonos una mayor compresión de como nuestra naturaleza pecaminosa, aquí en la tierra, se puede cambiar hacia el bien y alejarnos del pecado.
Finalmente, crecerá al punto donde realizaremos que el pecado nos esclaviza a una vida repetitiva que siempre nos deja vacío con las mismas ansiedades directamente de las que queríamos escapar o progresar porque siempre están compuestas de falsedad o mentiras. Pero lo peor es que una vida sin las promesas de Dios nos llevan directamente a la muerte donde Jesús nos defenderá a una vida eterna con el Padre y creador de nuestra existencia, según las promesas de nuestro Sagrado Dios.
Al nacer de nuevo espiritualmente y dejar al Espíritu Santo encaminarnos a la riqueza de agradar a Dios encontramos libertad de tomar decisiones que enriquecen nuestras vidas y los que están en nuestro alrededor. Crecimos juntos a una vida positiva donde nuestra visión hacia el futuro es engrandecida con gozo continuo y paz. Saber que estamos trabajando para una vida eterna con el Padre, Hijo y Espíritu Santo es la mejor inversión que se puede lograr. El saber que es prometido por el mismo Dios, que está nueva vida está al alcance de todos los que la buscan, es lo más tenaz de las promesas de nuestro Dios.
“5Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6Porque ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”. Romanos 8:5-8.
¿Qué tan difícil es obedecer para iniciar esta nueva vida? Ya lo establecimos meses atrás: no darles paso a cosas negativas en nuestra conducta.
“8No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. 10El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor”. Romanos 13:8 y 10.
Mis hermanos, regresamos al inicio de ese estudio de más de cuatro meses. El amar al prójimo es esencial para agradar a Dios y es la entrada para un nuevo nacimiento espiritual. Unas de las situaciones más peligrosas, tanto para el cristiano que inicia su nueva vida, como para el cristiano maduro, es el desánimo de pensar que en tiempos de pruebas y problemas mundanas, Dios no está con nosotros y por lo tanto está ausente de escuchar nuestras oraciones. El amor de Dios por nosotros nunca se decrementa o se pierde.
Dios nos ama y está más presente cuando estamos pasando por estos problemas. Recuerden que las cosas negativas de la vida Dios siempre las usa para bien, pero no son generadas por Él como forma de castigo. Al gritar por la presencia de Dios en momentos de desesperación tenemos que estar consciente que Él si está ahí con nosotros. En situaciones desesperantes al no sentirlo es debido a que nuestras mentes están distraídas por el dolor, la angustia, la desesperación, etc.
En estas ocasiones nos encontramos deseando tomar decisiones propias que resuelvan el problema y entonces culpamos a personas en nuestras vidas que a lo mejor son inocentes y pecamos al juzgar al prójimo, cosa que Jesús nos advirtió de nunca hacer. A veces nos encontramos cometiendo este error y cambiamos nuestro procedimiento antes de que incrementen los pensamientos de odio o venganzas.
En momentos como estos tenemos que recordar nuestros pasajes aprendidos para nutrirnos de cosas positivas:
“10No temas porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10.
Esto es el amor de Dios. Continuaremos el mes entrante desarrollando este estilo de vida complicado con los problemas de este mundo y como estos no nos pueden afectar en nuestro diario caminar junto al Espíritu Santo. Bendiciones.
Julio, 2026. Continuación.
Entonces, siempre que sea posible estaremos en una guerra del bien contra el mal porque vivimos en un mundo donde reina el mal, las injusticias contra la Gracia de Dios, la vida eterna lejos de Dios o la muerte permanente en el infierno, debido a una falsa vida terrenal llena de mentiras generadas por nuestros pecados, utilizados por Satanás, son algunos de los métodos que el mundo nos ofrece.
El mensaje de Jesús al estar con sus discípulos fue el preocuparse por establecer calidad de vida para aquellos que le faltara, o una vida eterna libre de pobreza espiritual. Esto se lograba enseñando la verdad de su Padre la cual se encontraba en sus palabras: Mandamientos y promesas de bien para nosotros: Lucas 9:10-17 y 9:18.
Nuestra responsabilidad en esta guerra del bien contra el mal es llevar la misma palabra a los demás, pero para eso se requiere ser un guerrero cristiano y eso implica creer con todas nuestras fuerzas de fe y propósito de nuestra espiritualidad, creer sin dudar, en lo que comunicamos. La guerra se basa en defendernos en mantener nuestra fe, no en ser agresivos, se basa en buscar paz interna espiritual, no riquezas.
Al creer en la distribución de responsabilidades que Dios nos otorga para nosotros poder entender a Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo en nuestras vidas usted se debe entregar en honesta devoción sin importar la iglesia que lo guie a usted en este camino, y sin engaños, a desarrollarse con todo su corazón a reconocer con fe a Jesucristo como al único salvador e Hijo de Dios.
Al usted lograr esta etapa, usted es un cristiano porque ha logrado entender su nuevo nacimiento espiritual. Esto lo logramos orando. Aunque ya hemos dedicado meses en el pasado donde desarrollamos la importancia de orar, resumamos algunos puntos de nuevo: Al usted orar, usted debe:
*Creer que Jesús vino a enseñarnos la palabra de Dios como su único Hijo.
“16Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos les fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre Él. 17Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es Hijo amado, en quién tengo complacencia”. Mateo 3:16-17.
*Que Jesús fue Dios/Hombre mientras estuvo en la tierra y fue demostrado por todos los milagros que realizó en su diario camino.
“5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo en Cristo Jesús, 6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”. Filipenses 2:5-7.
*Que en los capítulos 14 y 15 en el evangelio de Juan nos enseña como Jesús y el Padre son uno y que de esa unión, nos abre la puerta a nosotros para también poder participar en la santidad del cielo.
“30Yo y el Padre uno somos”. Juan 10:30.
*Nuestras oraciones no pueden ser solo para pedirle a Dios nuestras necesidades. Dios ya sabe lo que necesitamos antes de pedir. Nuestras oraciones deben de ser orientadas para pasar tiempo con nuestro creador y agradecerle su amor y atención. Luego, entramos en nuestras necesidades y por los demás que las necesitan también.
“6Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto qué está cercano”. Isaías 55:6.
“17Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada de, Espíritu, que es la palabra de Dios; 18orando todo el tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos…” Efesios 6:17-18.
*Oramos por darnos gozo y paz verdadera en este mundo al cumplir con el camino que el Espíritu Santos nos tiene preparado para caminar. Recordando siempre que el camino tiene momentos indeseables que tenemos que superar para poder empoderarnos de una mayor fe. Oremos por nuestra fe.
*Cosas indeseables se presentan porque Dios utiliza lo indeseable del mundo para hacernos crecer en fe. Algunos se preguntan porque Dios nos castiga y esta es una de esas respuestas: no son castigos, Dios usa todo los recursos y esfuerzos para hacernos crecer. Todo crecimiento espiritual de Dios es bueno, igual que toda su creación.
“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33.
*Debemos de iniciar nuestras oraciones en el mismo lugar donde podamos concentrarnos solo en nuestra comunicación con Dios siempre que sea posible. Debemos de incluir a Dios en los cambios que deseamos realizar aunque pensemos que tenemos el poder de resolverlos solos sin su ayuda.
“6Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que te ve en lo secreto te recompensará en público”. Mateo 6:6-14.
Es increíble las cantidades de veces que nos encontramos con Jesús orando en el nuevo testamento. Aprendamos de este modelo de vida de orar que nuestro Salvador nos dejó.
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