
La Palabra de Dios, Simplificada
Meditaciones Diarias
Las Meditaciones Diarias están escritas para que pensemos sobre pasajes de toda la biblia y los hagamos nuestros al profundizar el mensaje según nos toque el corazón en nuestras vidas. Si algún pasaje le da otra interpretación propia y distinta a la que usted lee, no se preocupe, recuerde:
“20 … entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada…” 2 Pedro 1:20.
Lo importante es tener un mensaje de la biblia en que meditar diariamente. Espero que disfruten.
ENERO 2026
Jueves 1
”5Fíjate de Dios de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia, 6Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas”. Proverbios 3:5-6.
En la sesión “Estudios mensuales” nos enfocamos en la necesidad de desarrollar fe con la ayuda del Espíritu Santo. Realizar que no tenemos todas las respuestas a los eventos que vivimos a diario, tiene que ver una fuerza mayor que nosotros que nos da paz a muchas de nuestras inquietudes. Este pasaje nos contesta en quién creer (Dios), en quién no creer (nosotros), a quién tenemos que seguir (Dios) y qué habrá para nosotros como recompensa, (enderezará nuestros caminos). Este consejo nos libra del pecado que es lo que Dios quiere que abandonemos en nuestras vidas.
Viernes 2
“1Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. 1Juan 2:1.
Al leer el mensaje de ayer y seguir con el de hoy nos damos cuenta de que hay posibilidades de que fallaremos al tratar de caminar con Dios. Hay desvíos en el mundo de hoy más fuertes que nuestra dedicación a Dios, todo el tiempo. Por eso Dios nos da la respuesta si esto nos ocurre: Orémosle a Jesús y mostremos arrepentimiento por lo incorrecto que hayamos cometido. La implicación aquí es fuerte para nuestra fe, “no estamos solos” aun cuando nos desviamos de nuestra entrega y propósito con Dios.
Sábado 3
“7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. 2Timoteo1:7.
Como estudiamos el año pasado, cuando desarrollamos habilidades al leer la palabra de Dios es porque ese poder nos llega cuando el espíritu nos invade y se apodera de nuestra conducta. Esta es la mejor forma de medir nuestro progreso espiritual. Noten que primero el espíritu nos da valor para lo que tenemos que hacer, luego los medios de cómo hacerlo, después amar a los demás y finalmente de controlarnos al hacerlo. No lo logramos solos. Es en este proceso que mostramos amor por personas que en otros tiempos a lo mejor no éramos capaz de demostrarlo. Esto lo notan los demás y es así como le servimos a Dios.
Domingo 4
“22Echa sobre Dios tu carga, y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo”. Salmo 55:22.
En este salmo David comparte con nosotros su experiencia que al ser justo en este mundo, Dios no nos dejará derrotado por mucho tiempo debido a las diferentes circunstancias negativas que este mundo nos obliga vivir. Los malos acontecimientos vendrán y nos llevarán a un punto de tristeza, depresión y desespero que nos harán sentirnos abatidos, eso de sentirse “caído”, es no tener ánimo al no tener de dónde apoyarnos físicamente o no tener poder espiritual de cambiar la situación. Pero noten que no es permanente y solo con Dios lo podemos soportar. Lo importante es seguir orando y tener fe que habrá cambio positivo. David más que nadie tubo bastante experiencia en esta área.
Lunes 5
“14Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte”. 1Juan 3:14.
¿Cómo lo logramos? Orando y creciendo con el Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo el que destruye las paredes que separan las posibilidades de amar. Nos abre los sentimientos de que la otra persona también es creación del mismo Dios al que llamamos “Padre nuestro”. Luego, en su única forma de trabajar las diferencias nos ciega a no verlas al tocarnos, y a ellos también, para unirnos en un solo propósito: repartir amor.
Martes 6.
“6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oracion y ruego, con acción de gracias”. Filipenses 4:6.
Mostrar afán en nuestra comunicación con Dios muestra nuestra falta de fe. Si tenemos fe en nuestra petición con Dios, entonces lo que necesitamos hacer es dar gracias porque sabemos que Dios nos contestará. La respuesta a nuestra petición a lo mejor no sea la que esperábamos, lo importante es sentir la respuesta de Dios. Porque aunque a veces tenemos que volver a pedir más de una vez, pero cada vez que pedimos lo mismo, más tranquilo nos sentimos y sabemos que Dios sabe qué es lo mejor. Jesús oró tres veces evitar la copa y hasta sudó sangre, pero su petición no se le dio y entendió que al ser negada era lo mejor para la humanidad: Lucas 22:40-46.
Miércoles 7.
“17Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de Dios, hablemos en Cristo”. 2 Corintios 2:17.
Muchas son las veces que queremos contestar inquietudes de amigos y no encontramos palabras de alivio. Eso se debe a que no sentimos a Jesús guiándonos para la ocasión. Para sentir a Jesús tenemos que hablar con Él con sinceridad y amor, y esto a diario. Al hablar con Jesús la verdad es indispensable, tiene que salir del corazón. Cuando la verdad está ausente por parte de las personas que se encuentran en una conversación de dar alivio, no se puede hablar con Jesús, simplemente porque Jesús no habita donde se propaga la mentira. En estos casos lo mejor es acompañar a la persona en silencio.
Jueves 8.
“8Alaben la misericordia de Dios y sus maravillas para con los hijos de los hombres”. Salmo 107:8
Algunos preguntan: “¿Si somos malos, por qué Dios nos tiene misericordia? Por su amor. Nunca podemos dudar del amor de Dios. Sin la misericordia de Dios estamos muertos porque no nos merecemos estar vivos por nuestros pecados. Por misericordia estamos vivos para encontrar el camino que Jesús nos dice está disponible para todos nosotros. Es en este tiempo que tenemos su perdón y nuestro desarrollo cristiano para trabajar para nuestra vida eterna. Es en este tiempo que vamos alabando su misericordia y maravillas y cambiamos nuestra forma de vivir. Este tiempo es el presente, provéchalo buscando la palabra de Dios.
Viernes 9
“13Porque todo aquel que invocare el nombre del señor, será salvo”. Romanos 10:13.
Ayer vimos la maravilla de Dios en esperarnos a creer, hoy la vemos como promesa. De buscar a Dios al aplicarnos las palabras de su hijo, tendremos salvación de estar con Dios en la nueva vida. Noten que no hay todo un método de hacerlo con explicaciones explicitas, solo “invocarlo: pedir ayuda”, como nos instruyó Jesús. Más simple no se puede expresar esta promesa.
Sábado 10
“165Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo”. Salmo 119:165.
De leer este versículo al revés entendemos mejor las circunstancias de su contenido. Tropezar en la presencia de Dios nos interrumpe nuestro progreso en la palabra al encontrarnos lejos de Él, pero no perdemos nuestra salvación. Lo que no deseamos es estar fuera del continuo cuidado de Dios porque las tentaciones incrementan y nos roban nuestra paz. Más importante es que también, al estar lejos, tendemos a olvidar lo bello que es sentirnos seguro en las leyes de Dios. La paz de Dios no solo nos tranquiliza, también nos muestra la verdad y la verdad es lo que nos da libertad.
Domingo 11
“13; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviera queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. Colosenses 3:13.
Este es uno de los ejemplos que debemos de obedecer al seguir a Jesús. Usted se dirá que es fácil para Jesús, pero no para usted. El viernes aprendieron que solo basta en pedir la ayuda de Jesús (invocarlo) y Jesús nos enviará al Espíritu Santo para ayudarnos a perdonar como solo el Espíritu Santo tiene el poder de hacernos hacerlo de nuestra propia voluntad.
Lunes 12
“3Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”. 1 John 5:3.
3Al contrario, nos liberan de hacer lo incorrecto. Al desviarnos de los mandamientos logramos alimentar nuestras pasiones sin freno algunos y es así como fácilmente caemos en los abismos que nos alejan de Dios. Una vez que nuestros corazones se distraigan con placeres temporales, más de estos placeres buscamos. Es igual que cualquier otro vicio. El problema con los vicios es que llegan apoderarse de nuestros buenos desarrollos porque llegan a un punto donde perdemos toda nuestra dignidad. La belleza del amor de Dios es que nos llena de dignidad al sentirnos amados por Él.
Martes 13
“8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe”. Efesios 2:8-9.
8Aquí se repite la palabra de Dios con sus promesas. El domingo vimos que a través del tiempo, el Espíritu Santo nos hace realizar obras que anteriormente no éramos capaz de pensarlas, mucho menos de realizar. Al invocar a Dios, el Espíritu Santo nos ayuda, nunca estamos solos como nos prometió Jesús. Otra promesa que nos incrementa nuestra fe.
Miércoles 14
“30Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”. Efesios 4:30-31.
Al alejarnos de Dios contristamos al Espíritu Santo. Jesús nos dejó al Espíritu Santo para mostrarnos el camino adecuado como cristianos. Además, su poder nos inspira a obedecer los deseos de Dios sin obligarnos a hacerlo, solo nos muestra que es mejor el camino estrecho que el de perdición. En ese camino las tendencias negativas de este mundo desaparecen bajo el cuidado y la protección del Espíritu Santo. Cada tendencia negativa que eliminemos de nuestra conducta, más asimilamos la conducta de Jesús que es la meta final del cristiano.
Jueves 15
“3Más vuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al señor Jesucristo”: Filipenses 3:20.
Ya establecimos que nada podemos lograr con relación a nuestra salvación si no viene de Dios. Esta ciudadanía se logra al aceptar los cambios de vida que el Espíritu Santo nos muestra a seguir y no rechazarlos. No se logra por nuestros propios recursos esto implica que nunca son negados por el Espíritu Santo a pesar de lo que hagamos o pensemos tampoco. Está disponible por el amor de Dios y sus bellas promesas. Alégrese de tener tan bella promesa a su disposición.